Hace unos días fue la Mercè aquí en Barcelona. ¿Qué es la Mercè? Pues nada, a resumidas cuentas es la fiesta mayor de la ciudad de Barcelona y se aprovecha para montar casetas, hacer conciertos y en general para hacer fiesta y fiesta y fiesta (dura del 18 al 24 de septiembre, vamos, que da para fiesta larga).
Como en otra vida debí de nacer Ficus, no tenía intención de salir de mi cueva de ermitaña para ir a ninguna parte esta semana - aunque en mi defensa diré que mi primera experiencia en la Mercè (el septiembre pasao, vamos) no fue muy buena (esas cosas de ir con tu compañera de piso y que a la hora y media de llegar se vaya a casa de un tío y tú te quedes sola ante el peligro, esperando un nitbus que nunca llegó y finalmente llegando a casa con el primer tren, sí sí, ese de las cinco de la mañana).
Pero en fin, como las cosas nunca me salen como las planeo, al final me prometieron que los museos permitían libre entrada el día 24 y allá que nos fuimos.
El museo elegido fue el Museu d'Història de Catalunya (yo quería aprovechar para ir al acuario porque en día normal te clavan 20 euros por persona, peeeeeero resulta que es una entidad privada y ya se sabe que pueden hacer lo que les de la gana
lease mantener el precio. Pues nada, que no hubo pececitos). Por cierto, tienen página web y se pueden ver partes de las exposiciones (temporales y permanentes), cómo llegar y toda la pesca (pincha
aquí para acceder).
El camino fue un poco como la Odisea. Subimos en la línea S2 de Ferrocarrils Catalans y más que en un cercanías parecía que íbamos en el Orient Express. Cuando una hora después de lo que pretendíamos llegamos al fin a Plaza Catalunya, que estaba petada, no de gente (bueno, sí, de gente también) sino de casetas de agrupaciones, de tiendas, una protectora de animales (crueldad animal conmigo es que no me podía llevar ninguno) e incluso había una agrupación de gaiteiros.
Xestas e Toxos (Según ellos Chestas e Toxus) en Plaza Cataluña.
Foto de Jelen.
En fin, que fuimos caminando hasta Urquinaona (a 5 minutos) para coger la línea amarilla del metro para llegar a la parada de la Barceloneta (también se puede llegar usando la línea roja, pero si la amarilla estaba a rebosar yo no me quiero imaginar la otra). Y nada, que